LOS SECRETOS DEL LIDERAZGO DE ATILA PDF

No puede decir una cosa y hacer otra. De otra forma es muy probable que los hunos hagan algo inesperado. Ninguna otra cosa debe predominar sobre cuanto acabo de exponeros. El terror que inspiraban las hordas era consecuencia, en gran parte, del relato de los ataques devastadores de los hunos contra otros territorios y ciudades.

Author:Tat Moll
Country:Lithuania
Language:English (Spanish)
Genre:Software
Published (Last):27 July 2011
Pages:169
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ISBN:557-6-53453-277-9
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Apartado Postal Estoy en deuda con todas ellas. El primer paso en el proceso fue la sugerencia que me hizo el doctor Hendric Weisinger para que mandase un ejemplar de los Secretos del liderazgo de Atila a su agente literario, Arthur Pine y Asociados. Transcurrieron dos meses enteros antes de que lograse superar mi temor a un nuevo rechazo y telefonease a Richard Pine.

Ha sido un verdadero placer y deleite trabajar con la gente de Lasser Press Mexicana. Aprecio sus aportes y admiro su buen sentido comercial. En general, han sido y son la clase de personas con quienes muchos de nosotros gustan de tratar.

Me ha dado su confianza, su apoyo, su oportuno y prudente consejo, su ejemplo personal de integridad y la libertad para que haya podido aprender y lograr muchas cosas que, de otro modo, probablemente hubieran quedado fuera de mi alcance.

Muchos de estos escritos constituyen un estudio digno de ser tenido en cuenta, en cuanto son lecciones valiosas para el desarrollo de nuestro propio liderazgo.

Esto no constituye un modelo o sistema. Estos jefes tuvieron que ser convencidos, luego de que sus objeciones hubieran sido escuchadas y superadas. Sus guerreros galopaban delante de las mujeres, las cuales instalaban sus hogares en carros cubiertos de pieles, repletos de chiquillos y cargados con el pillaje de la victoria.

La barba rala de los guerreros era el resultado de que sus mejillas hubieran sido marcadas con hierros candentes en su adolescencia, para retardar el crecimiento del vello facial. La verdad es que se trataba de un siniestro plan del Imperio. Por otra parte, los adolescentes enviados por el Imperio como rehenes desarrollaban de modo extraordinario sus dotes para el espionaje. Esta ingeniosa lisonja fue acepta da por Atila sin rechistar.

Su entrada en los campamentos era todo un acontecimiento. No actuaba con apresuramiento. Las legiones romanas que iban a entrar en combate estaban dirigidas por Aecio, en tanto que, a la cabeza de los hunos, marchaba Atila corno jefe supremo. Las espadas de los romanos se impusieron a los lazos y las largas lanzas de los hunos. La batalla fue encarnizada, ninguno de los dos bandos hizo prisioneros, y pocos heridos sobrevivieron.

La capital de los hunos, Etzelburg, fue fortificada para resistir largos asedios. Los muros se desplomaron y la ciudad fue incendiada. La conquista del mundo ya no era un deseo insatisfecho. Otros dicen que tal vez sus hijos, hartos de su padre, lo mataron. Por regla general, el mundo occidental desconoce el legado de Atila. En la corte romana, vigilaba y escuchaba. La vida en la corte romana era muy dura para Atila. Ante todas las cosas, el huno tiene que ser leal.

Estar en desacuerdo no significa necesariamente deslealtad. Cualquier huno que, por el bien de la tribu se muestre en desacuerdo, debe ser escuchado. Por el contrario, todo huno que participe activamente o impulse acciones en contra del bien de la tribu debe ser considerado deleal. Estos hunos, ya sean guerreros o jefes, tienen que ser destituidos de modo fulminante.

Su habilidad para influir y desanimar a los hunos leales es una enfermedad contagiosa. Los jefes que dirigen a nuestros hunos deden ser valientes. Resistencia emocional. Los jefes no pueden dirigir desde su lecho. Un cuerpo sano, encierra una mente sana. Para todos los actos del liderazgo es esencial la oportunidad en los y en 1as acciones. No es necesario ganar siempre; sin embargo es preciso ganar las contiendas importantes. Aprender a calibrar las acciones personales y las de los subordinados es fundamental para el liderazgo.

Los jefes tienen que ser dignos de credibilidad. Amigos y enemigos han de creer tanto en sus palabras como en sus acciones. Tienen que actuar de una forma que inspire confianza y lealtad. Aprended bien estas cualidades de liderazgo. El trono fue suyo. No pensaba desanimarse, ni desviarse de su objetivo. Los hunos que aspiran a convertirse en jefes, a menudo no piensan lo mismo cuando abandonan las comodidades del carro.

Esto no se logra, con frecuencia, sin un tremendo esfuerzo y con el sacrificio de otros intereses. Si no son hunos, entonces sospecharemos que son romanos o aliados del Imperio; por tanto, tendremos que tratarlos con cautela. Si los hunos no aprenden las reglas, sus jefes no pueden esperar que las cumplan. Las costumbres son de las naciones, no de los individuos.

Atenernos a nuestras costumbres significa rendir tributo a nuestro patrimonio, al mismo tiempo que a nuestro presente y al f u turo. Debemos ser temibles a los ojos de todos aquellos en quienes pretendamos influir, no obstante el uso del terror innecesario es innoble. Debemos aferramos a nuestros altos ideales y optimismo, sin dejarnos desmoralizar por quienes pudieran aspirar a alcanzar ventaja personal o 31 nacional sobre nosotros.

Rara vez era la suya una vida sosegada. La tarea de Atila no era, pues, nada sencilla. Hemos disfrutado de momentos de u n i d a d entre nuestras tribus, pero esta unidad se ha quebrado cuando la lealtad de las tribus ha sido comprada por naciones extranjeras. Nuestro pueblo necesita tener conciencia de lo que significa ser huno.

La moral y la disciplina son fundamentales para la unidad. La disciplina no significa dominio. La disciplina no es siempre bien acogida por los hunos. La moral es el resultado del orgullo de saberse huno. La disciplina produce la moral. Los jefes de tr ibu nunca consienten que prospere la falta de moral o de disciplina. Antes bien, se afanan porimplantarlas. La disciplina crea la confianza interior de nuestros hunos. Los hunos buscan la disciplina en sus vidas. No existe n in g u n a norma mediante la cual puedan a l canzarse la moral y la disciplina.

Ab u nd ab an los matrimonios con miembros de razas conquistadas. Sed prudentes y anticiparos a los Brutos de vuestro campamento. Confiad, empero, en que sus diferencias puedan ser resueltas sin que el descontento se extienda a otros hunos. Sed abordables; escuchad t a n t o las buenas como las malas nuevas que os den vuestros hunos.

Sed justos, no inflexibles. Toda esta ferocidad planeada estaba destinada a perpetuar una leyenda. Debo advertiros, sin embargo, que existen sutiles aspectos en los modos de dar y recibir muestras de deferencia, los cuales establecen una diferencia decisiva entre quien dirige por notoriedad y el que lo hace con nobleza.

El rey debe hacer uso de su furia y de su poder para obtener t rib ut o del enemigo; como jefe tribal, sin embargo, notiene tal privilegio. Un jefe tribal nunc a debe preocuparse por los privilegios. Han de prevalecer siempre las responsabilidades de su cargo. Lo que se considera un privilegio en la corte o en palacio, rara vez tiene demasiada importancia en el campo de batalla o en territorio extranjero.

Era un tocado similar al de sus guerreros. En la batalla, Atila usaba las armas habituales de los hunos, es decir el arco, la lanza y el lazo. Su espada ya era otra cosa. Ellos mismos, por su apariencia, enardecen a sus enemigos para que se lancen a destruir ese alarde de injustificable superioridad.

Un jefe de tribu debe elegir una espada bien forjada; una espada en la que no reluzcan el oro y las piedras preciosas, sino que tenga la hoja bien afilada y haya sido realizada con el mejor material que exista en la Tierra. Una espada es el distintivo de un jefe de tribu. Un jefe de tribu puede vestir de pieles y cuero de factura refinada, pero sin adornos de oro y plata.

La apariencia ostentosa provoca el odio y da origen a la envidia y el escarnio de las gentes. Esta apariencia sirve para destruir la moral del enemigo. Tomad vuestro mejor arco y vuestra mejor lanza. Un jefe de t r i b u que h a ya demostrado su l i m p i a ejecutoria, debe ser objeto de un trato en consonancia t an t o por parte de los hunos como por parte de los adversarios.

Estas observaciones me han sido de utilidad como rey vuestro. Por tanto, Aecio era hijo de un guerrero famoso y de una dama romana de alta alcurnia. A su regreso a Roma, Aecio contrajo matrimonio con la hija del patricio Carpilio. Aecio supo de las dificultades de la vida, y a lo largo de su existencia se vio sometido a grandes retos personales y profesionales. A pesar de.

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Secretos Del Liderazgo De Atila

Estoy en deuda con todas ellas. El primer paso en el proceso fue la sugerencia que me hizo el doctor Hendric Weisinger para que mandase un ejemplar de los Secretos del liderazgo de Atila a su agente literario, Arthur Pine y Asociados. Transcurrieron dos meses enteros antes de que lograse superar mi temor a un nuevo rechazo y telefonease a Richard Pine. Ha sido un verdadero placer y deleite trabajar con la gente de Lasser Press Mexicana. Aprecio sus aportes y admiro su buen sentido comercial. En general, han sido y son la clase de personas con quienes muchos de nosotros gustan de tratar. Me ha dado su confianza, su apoyo, su oportuno y prudente consejo, su ejemplo personal de integridad y la libertad para que haya podido aprender y lograr muchas cosas que, de otro modo, probablemente hubieran quedado fuera de mi alcance.

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