DESDE EL DIVAN IRVIN YALOM PDF

Dewde edition Language: Share your thoughts with other customers. Showing of 1 reviews. Desde El Divan by Irvin D. Yalom , Paperback If you are a seller for this product, would you like to suggest updates through seller support? Amazon Rapids Fun stories for kids on the go. Get to Know Us.

Author:Gogami Kazrami
Country:Gabon
Language:English (Spanish)
Genre:Personal Growth
Published (Last):8 January 2012
Pages:479
PDF File Size:8.41 Mb
ePub File Size:5.56 Mb
ISBN:622-5-96462-841-2
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Para todos, mi profundo agradecimiento. Prlogo A Ernest le encantaba ser psicoterapeuta. Da tras da mis pacientes lo invitaban a los recintos ms ntimos de su vida. Da tras da l los consolaba, les prodigaba su cario, aliviaba su desesperacin. Y, a cambio, reciba admiracin y aprecio. Y adems, se le pagaba, aunque Ernest pensaba muchas veces que, si no necesitara el dinero, hara psicoterapia gratis.

Afortunado es quien ama su trabajo. Ernest se senta afortunado, eso s. Ms que afortunado. Era un hombre que haba descubierto su vocacin y que poda decir: estoy donde debo estar, en el vrtice de mi talento, de mis intereses, mis pasiones. Ernest no era un hombre religioso. No obstante, cuando abra su libro de citas todas las maanas y vea los nombres de las ocho o nueve queridas personas con quienes pasara ese da, se senta abrumado por una emocin que slo poda describir como religiosa.

En ese momento, en lo ms profundo de su ser, deseaba dar gracias a alguien, a algo por haberlo conducido a su vocacin. Haba maanas en que levantaba los ojos, miraba a travs de la claraboya de la calle Victorian, en Sacramento, contemplaba la niebla matinal e imaginaba a sus antepasados terapeutas suspendidos en el alba.

Gracias, gracias repeta, como un cntico. Les agradeca a todos, a todos esos curadores que haban apaciguado la desesperacin. Primero, a los antepasados primigenios, cuyos empreos perfiles eran apenas visibles: Jess, Buda, Scrates. Debajo de ellos, algo ms ntidos, los grandes progenitores: Nietzsche, Kierkegaard, Freud, Jung. Haca unos aos respondieron a su grito de angustia cuando, despus de su entrenamiento como residente, hizo lo mismo que todo neuropsiquiatra joven y ambicioso y se dedic a la investigacin neuroqumica: la faz del futuro, el dorado terreno de la oportunidad personal.

Los antepasados saban que l haba perdido su camino. No perteneca a ningn laboratorio cientfico, ni tampoco a Una prctica psicofarmacolgica preparadora de medicamentos. Le enviaron un mensajero un risible mensajero de poder para que lo condujera a su destino.

Hasta el da de hoy Ernest no saba cmo se haba decidido a ser terapeuta. Eso s: recordaba dnde. Recordaba ese da con sorprendente claridad. Y recordaba al mensajero, tambin: Seymour Trotter, un hombre al que vio solo una vez, pero que cambi su vida para siempre.

Hacia seis aos, el director del departamento de Ernest lo haba nominado para que cumpliera Un perodo como integrante de la Comisin de tica Mdica del hospital de Stanford, y la primera accin disciplinaria de Ernest fue el caso del doctor Trotter. Seymour Trotter, de setenta y un aos, era un patriarca de la comunidad psiquitrica y ex presidente de la Asociacin Psiquitrica de los Estados Unidos.

Haba sido acusado de inconducta sexual por una paciente de treinta y dos aos. En ese momento, cuatro aos despus de completar su residencia, Ernest era profesor adjunto de psiquiatra. Investigador de neuroqumica de tiempo completo, era totalmente ingenuo y nada conoca del mundo de la psicoterapia: era lo suficientemente ingenuo como para ignorar que se le haba asignado ese caso porque ninguna otra persona quera saber nada de l: todos los psiquiatras mayores de California del Norte sentan veneracin y temor por Seymour Trotter.

Ernest escogi una austera oficina administrativa del hospital para la entrevista, y trat de adoptar un aspecto oficial: observaba el reloj mientras aguardaba al doctor Trotter, con la carpeta sobre el escritorio frente a l, sin abrir. Para mantenerse imparcial, Ernest haba decidido entrevistar al acusado sin ningn conocimiento previo del caso, para or su historia sin preconceptos. Leera el archivo con posterioridad, y fijara una segunda entrevista, de ser necesaria.

Oy unos golpecitos pasillo abajo. Sera ciego el doctor Trotter? Nadie lo haba preparado para eso. Los golpecitos, seguidos de pasos que se arrastraban, se fueron acercando. Ernest se levant y sali al pasillo. No, ciego no. El doctor Trotter avanzaba con paso vacilante por el pasillo, haciendo equilibrio sobre dos bastones. Estaba agachado hasta la cintura y, con los brazos extendidos, mantena los bastones separados.

Conservaba los buenos huesos de los pmulos, pero la piel ms flccida haba sido colonizada por las arrugas y manchas seniles. Grandes pliegues de piel le colgaban del cuello, y de los odos, como musgo, le salan pelos blancos. No obstante, la edad no haba vencido a este hombre: perduraba en l algo del joven, del muchacho, inclusive.

Qu era? Quizs el pelo, canoso y grueso, que llevaba muy corto, o su atavo, una chaqueta de tela azul de jean y un suter de cuello alto. Se presentaron frente a la puerta. El doctor Trotter entr con paso tambaleante, levant de repente sus bastones, se contorsiono vigorosamente, y, como por mera casualidad, se ubic con una pirueta sobre su asiento. Eso lo sorprendi, eh? Ernest no iba a ser tomado fuera de guardia. Usted comprende el propsito de esta entrevista, doctor Trotter, y comprende por qu la grabo, verdad?

He odo que la direccin del hospital est pensando incluirme en la nmina de candidatos para el premio al Mejor Trabajador del Mes. Ernest lo mir sin pestaear a travs de sus grandes gafas, sin decir nada. S que usted debe hacer su trabajo, pero cuando haya pasado los setenta, se reir de bromas como sta.

S, cumpl setenta y uno la semana pasada. Y usted, doctor cuntos aos tiene? No recuerdo su nombre. Cada minuto dijo, dndose golpecitos en la sien una docena de neuronas corticales se van zumbando como moscas muertas. La irona es que he publicado cuatro trabajos sobre Alzheimers. Naturalmente, no me acuerdo dnde, pero eran buenas revistas. Lo saba?

Ernest neg con la cabeza. De modo que usted nunca lo supo, y yo lo he olvidado. Estamos iguales. Sabe cules son las dos cosas buenas de Alzheimers? Sus viejos amigos se convierten en nuevos amigos, y uno puede esconder sus propios huevos de Pascua. A pesar de su irritacin, Ernest no pudo evitar una sonrisa.

Su nombre, edad, y facultad en la que fue convicto? Soy el doctor Ernest Lash, y quizs el resto no sea pertinente ahora, doctor Trotter. Tenemos mucho terreno que cubrir hoy. Mi hijo tiene cuarenta aos. Usted no puede tener ms de eso. Se que termin su residencia en Stanford. Lo o hablar el ao pasado en las rondas finales. Lo hizo muy bien. Una presentacin muy clara. Ahora son todos psicofrmacos, no? Qu clase de entrenamiento reciben en psicoterapia?

Si es que reciben alguno! Ernest se quit el reloj y lo puso sobre el escritorio. Alguna otra vez tendr el gusto de entregarle una copia del currculo de la residencia de Stanford, pero en este momento debemos ocuparnos de otra cuestin, doctor Trotter. Quiz sera mejor que me contara acerca de la seora Felini con sus propias palabras.

Muy bien, muy bien, muy bien. Usted quiere que sea serio. Quiere que le cuente mi propia versin. Pngase cmodo, boychik, y le contar un cuento. Empezaremos por el principio, Fue hace unos cuatro aos, por lo menos hace cuatro aos He traspapelado todos los informes sobre esta paciente Cul era la fecha, segn el documento con la denuncia? No lo ha ledo? Por haraganera? O trata de evitar sentirse prejuiciado, de manera poco cientfica? El primer principio para hacer entrevistas es crear un ambiente clido y confiable.

Ahora que usted lo ha logrado de manera tan hbil, me siento mucho ms libre para hablar de un material lamentable y vergonzoso. Ah, eso dio en el blanco. Tiene que tener cuidado conmigo, doctor Lash. Hace cuarenta aos que vengo leyendo expresiones faciales. Soy muy bueno para hacerlo. Pero si ha terminado con sus interrupciones, comenzar. Hace aos, digamos hace cuatro aos, una mujer, Belle, entra, o debo decir se arrastra?

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