COMO SALIMOS DE ESTA NOURIEL ROUBINI PDF

Akinorisar Mihm, Stephen Armed with an unconventional blend of historical analysis and global economics, Roubini has forced politicians, policy makers, investors, and market watchers to face a long-neglected truth: All of these crises-not to mention the more sweeping cataclysms such as the Great Depression-have much in common with the current downturn. Since the study of the global economy revolves around comparing relative successes and failures of development, this nourlel also provides a range of creative and entrepreneurial skills. To act in a globalized environment. Historia de la Estw. A nation of counterfeiters: American beginnings, in English and held by 2 WorldCat member libraries worldwide.

Author:Faegrel Vudogar
Country:Azerbaijan
Language:English (Spanish)
Genre:Education
Published (Last):16 June 2007
Pages:331
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ISBN:917-4-32406-253-1
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Casi nadie la vio venir. Casi nadie supo explicar lo sucedido. Aunhoy casi nadie sabe qu diantre va a ocurrir. Y no solo eso: la mayor parte de los avances de esa ciencia lgubre que es la economa en los ltimos 30 aos son, segn el Nobel Paul Krug- man, espectacularmente intiles en el mejor de los casos, absoluta- mente dainos en el peor.

Nou- riel Roubini es uno de los pocos que fueron capaces de anticipar esta crisis y otras muchas que nunca llegaron a materializarse, por cierto. Polmico, poco queri- do en Wall Street, visionario y tre- mendamente pesimista apoda- do Doctor Catstrofe contoda jus- ticia, durante aos sus colegas le tildaron de loco, de agorero re- calcitrante, de profeta con nfu- las.

Pero acert. Pronostic la se- cuencia exacta de las mutaciones de la crisis desde el inicio. Y si- gui pesimista en , cuando los brotes verdes, cuando la recu- peracin de los mercados provo- c que otros orculos se pasaran al bando de los optimistas y per- dieran sus credenciales.

No soy un pesimista: me considero un realista, asegura enuna entrevis- ta peculiar, realizada a caballo en- tre Washington y Nueva York. Ms vale que se equivoque: An no hemos salido de esta y ya viene otra crisis: la cuestin es solo cundo. Firma docenas de autgrafos, estuvo en la ltima edicin del festival de Cannes por su participacin en dos pelculas, es vecino de la actriz Scarlett Jo- hanson en su loft de TriBeCa NuevaYork , colecciona arte, pro- ra sus amigos y da multitudina- rias fiestas que le han granjeado una merecida fama de crpula.

Y trabaja a destajo: puede que nun- ca gane el Nobel, pero ha supera- do ya a Krugman en el star system de la academia por sus mencio- nes enlaprensa internacional. Co- tiza al alza: viaja constantemente, se rene con polticos, financie- ros y banqueros centrales de todo el mundo, es el orculo de moda y acaba de publicar un libro exce- lente, Cmo salimos de sta Desti- no , en el que ajusta cuentas con los cegatos y disecciona la crisis y lo que est por venir.

Bingo: ms problemas. Vienen aos de bajo creci- miento econmico por muy bien que salgan las excepcionales y en ocasiones inslitas medidas de po- ltica fiscal y monetaria que se han puesto en marcha. Vienen aos dolorosos por la resaca del alto endeudamiento pblico y pri- vado en el mundo rico.

La buena noticia es que podemos evitar una recada enla recesin. La ma- la es que no se puede hacer mu- cho ms que eso, asegura a mo- do de diagnstico general. Roubini atendi hace un par de semanas a este peridico en un pasillo de la sede del Fondo Monetario Internacional, en Wa- minutos. Vena de Tokio y Sel, y tena mucha prisa: se marchaba a Kiev y a su Estambul natal esa misma tarde. La charla se reanu- dla semana siguiente, por telfo- no, desde su despacho en su con- sultora RGE, en Nueva York.

Pue- de que los viajes cambien el esta- do de nimo de algunas gentes, pero el tono de Roubini es pareci- do est donde est: Las crisis son animales de costumbres. Se pare- cen a los huracanes: actan de manera relativamente previsible, pero pueden cambiar de direc- cin, amainar e incluso resurgir sin avisar.

Esta fue primero una crisis financiera muy modesta, despus mut en crisis econmi- ca, ms tarde fue crisis fiscal y ahora es crisis de divisas. Y esto no ha terminado: estamos justo antes de la siguiente etapa, ahora viene cuando en muchos de los pases ms castigados la deuda privada se convierte en deuda p- blica y resurgenlos problemas fis- cales, advierte. Cmo se detiene un huracn? Roubini da una receta general: ms regulacin.

La banca es la semilla del problema, el ojo del huracn, y todo lo que se haga por darle una vuelta de tuerca a la regulacin llegar ya demasia- do tarde y ser demasiado poco; y aun as hay que reconstruir los diques financieros para hacer frente a futuras crisis. Al paso que vamos la siguiente crisis financie- ra ser an peor que esta.

Roubini es un tipo singular, tal vez como su peripecia personal. Hijo de judos iranes, pasa sus primeros aos en Irn y vive des- pus en Israel recientemente, por cierto, ha vaticinado que un eventual ataque nuclear de Israel a Irn podra complicar las co- sas. Cursa sus estudios universi- tarios en Italia y se doctora en Harvard. Ha enseado en Yale y sigue hacindolo en la Universi- dad de Nueva York. Habla ingls, italiano, hebreo y farsi.

Ahora preside su propia con- sultora, con 80 empleados y 1. Pasa dos terceras partes de su tiempo en la carretera se define comonma- da global: los tpicos no perdo- nan ni siquiera a los gurs y, en trminos econmicos, no es ni ke- ynesianoni unneoliberal de la Es- cuela de Chicago: Soy pragmti- co, eclctico, centrista.

El Doctor Catstrofe un su- pervillano de cmic creado en los aos sesenta se transform en Roubini en, cuandoel econo- mista empez a hablar de un ate- rrizaje bruscode la economa nor- teamericana. En esa poca pro- nostic tambin una debacle del dlar causada por los desequili- brios globales que no se ha pro- ducido.

Pero lo que le cambi la vida fue un seminario en el FMI en otoo de all cont que vena un descalabro financiero, el pinchazo de la burbuja inmobilia- ria en el Atlntico Norte y, en lti- ma instancia, una depresin pro- funda. Unos meses despus, en el Foro de Davos, hizo lo mismo.

Na- die le crey. Otros muchos tam- bin acertaron: Robert Shiller o KennethRogoff, por ejemplo, pro- nosticaron algo parecido en va- rios trabajos.

La diferencia es que la prensa amplific el acierto de Roubini. Creo que se trata de un economista serio con un buen ol- fato, asegura el profesor Guiller- mo Calvo desde Nueva York. Pero esa opinines casi una excepcin. La mayora de los expertos consultados para este reportaje critica el trabajo de Roubini, la mayora de ellos con la condicin del anonimato.

Puede acertar en algunos diagnsticos, pero falla con facilidad y sus rece- tas son una locura, aade Jos Carlos Dez, de Intermoney, que recuerda que en sultima visita a Espaa lleg a pedir que se cerra- ran los mercados ante la sobredo- sis de incertidumbre que se vena encima, en octubre de , justo despus de la quiebra de Lehman Brothers.

Y sin embargo, se le escucha. Un alto funcionario del FMI con- taba hace unos das que enprima- vera de , cuando nadie vea problemas, el director de Asuntos Monetarios del FMI, Jaime Carua- na, citaba ya a Roubini y asegura- ba que el gur ya le haba puesto cifras al agujero de la banca: un billn de dlares, poco ms o me- nos la misma estimacinque hizo inicialmente el FMI pero con va- rios meses de retraso.

Desde ha- ce mucho tiempo, en economa a las trampas se les llama modelos. Roubini cree que la economa es- t demasiado dominada por las matemticas. Esa es la clave de sus acier- tos, asegura el coautor del citado Cmo salimos de sta, el historia- dor econmico StephenMihm, en El caso es que Roubini sigue viendo el horizonte sombro. La crisis va por barrios: Estados Uni- d.

FREDERICK HERZBERG TEORIA DOS DOIS FATORES PDF

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