C.H.MACKINTOSH LIBROS PDF

Charles Henry Mackintosh is composed of 13 names. It is utterly impossible that any one can enjoy solid happiness until he is possessed of the divine assurance that all his guilt has been canceled by the blood of the cross. Final Perseverance Continua a fare acquisti. Scrivi la tua recensione. Chi ama i libri sceglie Kobo e inMondadori.

Author:Aragrel Shasar
Country:France
Language:English (Spanish)
Genre:Automotive
Published (Last):2 September 2015
Pages:245
PDF File Size:6.25 Mb
ePub File Size:18.23 Mb
ISBN:651-7-11793-421-3
Downloads:70525
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:Vudokree



Hubo en tierra de Uz un varn llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Vemos aqu lo que era Job en su vida. Veamos ahora lo que tena. Y le nacieron siete hijos y tres hijas. Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchsimos criados; y era aquel varn ms grande que todos los orientales.

E iban 6 sus hijos y hacan banquetes en sus casas, cada uno en su da; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos v.

Por ltimo, para completar el cuadro, se nos consigna lo que Job haca. Y aconteca que habiendo pasado en turno los das del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de maana y ofreca holocaustos conforme al nmero de todos ellos.

Porque deca Job: Quiz habrn pecado mis hijos, y habrn blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera haca todos los das v. Aqu tenemos, pues, un modelo de hombre bastante fuera de lo comn. Era perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Adems, la mano de Dios lo protega en todo, y derramaba sobre su camino las ms ricas bendiciones.

Job tena todo lo que el corazn pudiese desear: hijos, abundancia de riquezas, honor y distincin sobre todos los que le rodeaban. En una palabra, casi diramos que la copa de su deleite terrenal estaba colmada.

Pero Job necesitaba ser probado. Abrigaba en su corazn una profunda raz moral que tena que ser sacada a la luz; una justicia propia que tena que salir a la superficie y ser juzgada. Podemos, en efecto, vislumbrar esta raz en los versculos que acabamos de leer. No parece haber contemplado la posibilidad de que l mismo haya cometido algn pecado. Un alma que realmente se ha 7 juzgado a s misma, un alma quebrantada ante Dios, verdaderamente consciente de su propio estado, de sus tendencias e incapacidades, habra pensado en sus propios pecados y en la necesidad de ofrecer un holocausto por s misma.

Pero debe quedar claro al lector que Job era un verdadero santo de Dios, un alma divinamente vivificada, un poseedor de la vida divina y eterna. No podramos insistir lo suficiente sobre este punto. Si no nos percatamos de esto, nos privaremos de una de las grandes lecciones de este libro. El versculo 8 del primer captulo establece este punto fuera de toda duda: Y Jehov dijo a Satans: No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como l en la tierra, varn perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?.

Sin embargo, a pesar de eso, Job nunca haba sondeado las profundidades de su propio corazn. No se conoca a s mismo. Nunca haba captado realmente la verdad de su propia condicin de ruina, de su total corrupcin. Jams haba aprendido a decir: Yo s que en m, esto es, en mi carne, no mora el bien Romanos Si no se comprende este punto, no se entender el libro de Job. No captaremos el objetivo especfico de todos esos profundos y penosos ejercicios por los que Job tuvo que pasar a menos que tengamos en claro el solemne hecho de que su conciencia nunca haba estado realmente en la presencia 8 divina, que l nunca se examin ante la luz, que jams se midi con la vara divina y que nunca se pes en la balanza del santuario de Dios.

Si nos remitimos unos instantes al captulo 29 hallaremos una fehaciente prueba de lo que acabamos de afirmar. Veremos all de forma clara la profunda y robusta raz de la satisfaccin personal que haba en el corazn de este querido y honrado siervo de Dios, y la manera en que esta raz se nutra de las mismas seales del favor divino que le rodeaban.

Este captulo encierra un pattico lamento por el brillo empaado de sus das pasados; adems, el tono y el carcter de este lamento ponen de manifiesto cun necesario era que Job se despojara de todo a fin de conocerse a s mismo a la luz de la presencia divina que todo lo escudria. Escuchemos sus palabras: Quin me volviese como en los meses pasados, como en los das en que Dios me guardaba, cuando haca resplandecer sobre mi cabeza su lmpara, a cuya luz yo caminaba en la oscuridad; como fui en los das de mi juventud, cuando el favor de Dios velaba sobre mi tienda; cuando an estaba conmigo el Omnipotente, y mis ojos alrededor de m; cuando lavaba yo mis pasos con leche, y la piedra me derramaba ros de aceite!

Cuando yo sala a la puerta a juicio, y en la plaza haca preparar mi asiento, los jvenes me vean, y se escondan; y los ancianos se levantaban, y estaban de pie. Los prncipes detenan sus palabras; ponan la mano sobre su boca.

La voz de los 9 principales se apagaba, y su lengua se pegaba a su paladar. Los odos que me oan me llamaban bienaventurado, y los ojos que me vean me daban testimonio, porque yo libraba al pobre que clamaba, y al hurfano que careca de ayudador.

La bendicin del que se iba a perder vena sobre m, y al corazn de la viuda yo daba alegra. Me vesta de justicia, y ella me cubra; como manto y diadema era mi rectitud. Yo era ojos al ciego, y pies al cojo. A los menesterosos era padre, y de la causa que no entenda, me informaba con diligencia; y quebrantaba los colmillos del inicuo, y de sus dientes haca soltar la presa. Deca yo: En mi nido morir, y como arena multiplicar mis das.

Mi raz estaba abierta junto a las aguas, y en mis ramas permaneca el roco. Mi honra se renovaba en m, y mi arco se fortaleca en mi mano. Me oan, y esperaban, y callaban a mi consejo. Tras mi palabra no replicaban, y mi razn destilaba sobre ellos.

Me esperaban como a la lluvia, y abran su boca como a la lluvia tarda. Si me rea con ellos, no lo crean; y no abatan la luz de mi rostro. Calificaba yo el camino de ellos, y me sentaba entre ellos como el jefe; y moraba como rey en el ejrcito, como el que consuela a los que lloran. Pero ahora se ren de m los ms jvenes que yo, a cuyos padres yo desdeara poner con los perros de mi ganado cap.

En vano buscaremos aqu los suspiros de un espritu contrito y quebrantado. No hay rastros de ningn aborrecimiento 10 propio ni mucho menos de una desconfianza en s mismo. Expresiones que manifiesten conciencia de debilidad o de insignificancia, brillan por su ausencia.

En el curso de este solo captulo, Job se menciona a s mismo ms de cuarenta veces, en tanto que sus pensamientos no se dirigen a Dios ms que cinco veces. Este constante predominio del yo nos hace recordar el captulo siete de Romanos; pero hay que sealar una importantsima diferencia, a saber, que en el captulo siete de Romanos, el yo es una pobre, dbil, inservible y miserable criatura que se halla en presencia de la santa ley de Dios; mientras que en Job 29, el yo es un personaje de destacada importancia e influencia, un personaje admirado y casi adorado por sus semejantes.

Ahora bien, Job tena que despojarse de todo esto; y, si comparamos el captulo 29 con el captulo 30, podremos formarnos una idea de lo penoso que debi de haber sido el proceso de este despojamiento.

Hay un nfasis particular en las palabras: Pero ahora, al inicio del captulo Job traza, entre estos dos captulos, un agudo contraste entre su pasado y su presente. En el captulo 30 l se halla todava ocupado en s mismo: todava es el yo el que predomina; pero ah, cun cambiado est todo! Los mismos hombres que lo adulaban en los das de su prosperidad, lo tratan con desprecio en el tiempo de su adversidad.

Siempre es as en este pobre mundo, falso y engaoso; y bueno es percatarse de ello. Todos, tarde o temprano, terminarn 11 descubriendo la hipocresa de este mundo; la veleidad de aquellos que estn prestos a exclamar un da: Hosanna!

No se debe confiar en el hombre. Todo marcha perfectamente bien mientras el sol brilla; aguardemos, empero, que vengan las heladas rfagas del viento invernal, y veamos entonces hasta dnde podemos confiar en las altisonantes promesas y declaraciones de la naturaleza. Mientras el hijo prdigo tuvo bienes en abundancia para dilapidar, se hall rodeado de multitudes de amigos con quienes comparta sus riquezas; mas cuando comenz a padecer necesidad, nadie le daba [nada] Lucas Lo mismo ocurri con Job en el captulo Sin embargo, hay que tener en cuenta que el despojamiento de uno mismo y el descubrimiento de la hipocresa y la veleidad del mundo no lo es todo.

Uno puede experimentar todas estas cosas y no hallar finalmente ms que sinsabores y desilusiones; y tal ser el resultado seguro si no elevamos nuestra mirada a Dios. Mientras el corazn no encuentre en Dios su plena satisfaccin, cualquier cambio adverso de circunstancias lo dejar sumido en la desolacin; entonces, el descubrimiento de la veleidad y la hipocresa de los hombres lo llenar de amargura.

Era ste el espritu de Cristo? Habra hablado as Job al final del libro? Una vez que Job se hall en la presencia de Dios, se terminaron el egotismo del captulo 29 y la amargura del captulo 30[1]. Empero oigamos todava ms expresiones de desahogo: Hijos de viles, y hombres sin nombre, ms bajos que la misma tierra.

Y ahora yo soy objeto de su burla, y les sirvo de refrn. Me abominan, se alejan de m, y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.

Porque Dios desat su cuerda, y me afligi, por eso se desenfrenaron delante de mi rostro. A la mano derecha se levant el populacho; empujaron mis pies, y prepararon contra m caminos de perdicin.

Mi senda desbarataron, se aprovecharon de mi quebrantamiento, y contra ellos no hubo ayudador. Vinieron como por portillo ancho, se revolvieron sobre mi calamidad v.

Ahora bien, todo esto bien podramos decir estaba muy pero muy lejos del blanco. Lamentaciones por una grandeza desvanecida y amargas invectivas contra nuestros semejantes, no servirn de nada para el corazn ni manifiestan para nada el espritu y la mente de Cristo; como tampoco glorificarn su santo Nombre.

Si contemplamos a la bendita Persona del Seor, veremos algo completamente diferente: El Seor Jess, manso y humilde de corazn, recibe todo el desprecio de este mundo, sufre el desengao en medio de su pueblo Israel, y se topa con la incredulidad y los desatinos de sus discpulos. Todo ello Jess lo asumi diciendo 13 simplemente: S, Padre, porque as te agrad Mateo Ningn disgusto, amargura, invectivas ni palabras duras u ofensivas podremos encontrar jams en este graciable Salvador que descendi a este mundo fro y sin corazn para manifestar el perfecto amor de Dios y proseguir su senda de servicio a pesar de todo el odio de los hombres.

Pero el ms excelente, el mejor de los hombres, cuando se mide con la vara perfecta de la vida de Cristo, no le llega ni a la sombra. La luz de Su gloria moral pone de manifiesto los defectos y las imperfecciones del ms perfecto de los hijos de los hombres, para que en todo tenga la preeminencia Colosenses En cuanto a la paciente sumisin a todo lo que fue llamado a soportar, l sobresale en vvido contraste con un Job o con un Jeremas.

Job sucumbi bajo el peso de las pruebas por las que tuvo que pasar. No slo dej escapar un torrente de amargas invectivas contra sus semejantes, sino que hasta maldice el da de su nacimiento.

Despus de esto abri Job su boca, y maldijo su da. Y exclam Job, y dijo: Perezca el da en que yo nac, y la noche en que se dijo: Varn es concebido Encontramos algo idntico en el caso de Jeremas, ese bienaventurado varn de Dios.

Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo: Hijo varn te ha nacido, hacindole alegrarse as mucho. Y sea el tal hombre como las ciudades que asol Jehov, y no se arrepinti; oiga gritos de maana, y voces a medioda, porque no me mat en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para siempre. Para qu sal del vientre? Para ver trabajo y dolor, y que mis das se gastasen en afrenta? Jeremas Qu lenguaje!

VELIKI GATSBY KNJIGA PDF

C. H. Mackintosh Collection (35 vols.)

.

LA ESCUELITA ALICIA PARTNOY PDF

Audiolibros de C H Mackintosh para descargar

.

LENNI BRENNER THE IRON WALL PDF

Bajar Gratis Comentarios BĂ­blicos en PDF

.

GATE G.K.PUBLISHERS ECE PDF

C.H.MACKINTOSH LIBROS PDF

.

Related Articles